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Cómo Ser Exitoso En La Vida: Lo Que Nadie Te Quiere Decir

¿El éxito está en el futuro?

¿Piensas que serás feliz cuando te gradúes, cuando obtengas un ascenso, cuando ganes la lotería, cuando tengas tu propio negocio y cosas semejantes?

No. El éxito puede ser parte de tu hoy.

Para que te sientas exitoso necesitas percibir la felicidad como un estado posible, no como un destino.

Más que un objetivo, debe ser una forma de ver y afrontar cada una de las cosas que día a día conforman nuestra vida, lo que nos facilita alcanzar nuestros objetivos.

Por simples factores de economía, tendemos en muchos casos a buscar las vías rápidas y los atajos. Queremos el mejor negocio en términos de invertir la menor cantidad posible de nuestros recursos y recibir a cambio el máximo, todo lo que se pueda.

Este camino será la vía para unas pocas personas.

Pero para el 99.99 % de los demás, será solo una pérdida de tiempo porque en lugar de hacer una adecuada gestión y organizar todo el trabajo en consecución de los logros planteados, estás de brazos cruzados esperando que llegue mágicamente.

El proceso para tener éxito tiene tres grandes barreras, que a continuación revisaremos.

Barrera No 1. Buscar el éxito en hechos mágicos

Publicidad engañosa

La publicidad nos lleva a pensar que el éxito se consigue con una barita mágica y la billetera en mano.

Hay cientos de comerciales que te prometen devolverte la piel que tenías a las 20 (cuando ya pasas los 50), bajar 10 kilos en un día, volverte rico en unos pocos meses vendiendo productos por internet y cosas semejantes.

Todas esas salidas mágicas son engaños que nos llevan a pensar que el éxito no requiere esfuerzo, cuando lo que más se necesita justamente es esfuerzo y disciplina.

Si algún comerciante tiene el secreto de la juventud, la belleza y la riqueza ¿por qué no lo ha patentado? Cuando alguien logre esa maravilla, todos los medios de comunicación nos lo harán saber y nos cobrarán mucho por ese beneficio.

Lo que puedes hacer por ahora es seguir esforzándote por explotar tus habilidades y recursos, de manera que el proceso de búsqueda de tus objetivos sea en sí mismo un camino que te depare alegría y satisfacción, mientras consigues lo que quieres.

Lee nuestra guía de marketing de influencers: Guía para principiantes

 Modelos equivocados

Las figuras sobresalientes y exitosas, son las que usa la publicidad para vender sus marcas y productos.

Así vemos grandes atletas con cuerpos monumentales vendiendo batidos y otros alimentos para adelgazar y estar en forma.

Si lo pensamos bien, volveremos al mismo punto: si ese batido hace maravillas, ¿por qué solo las hace con los grandes atletas, mientras el resto de la gente sigue escuálida y con cuerpos no tan fantásticos?

La respuesta es sencilla: porque esos cuerpos no son construidos con esos batidos, con fórmulas mágicas que violan la física y te sacan músculos en horas. De ninguna manera.

Esos grandes deportistas de portentosas figuras trabajan 4, 8 o más horas diariamente, todos los días, durante años, para obtener músculos poderosos que les den el máximo rendimiento.

Lo más cómodo es cerrar los ojos y creer que es el batido el que hace magia; lo compras y esperas sentado en el sillón a que haga maravillas. Y no las hace. No es la ropa deportiva que usan lo que los hace exitosos, ni ninguna otra cosa diferente a su esfuerzo y dedicación.

Lo que dejan claro estos ejemplos es que no existen fórmulas mágicas que te lleven como en cuento de hadas al éxito. ¿Qué tienes que hacer? No hay otra cosa más que trabajar.

Barrera no 2. Temer el fracaso más de lo que anhelas el éxito

El miedo a los demás

El miedo es una de las cosas que más paraliza en la vida. Si me pongo a mirar hacia atrás puedo recordar muchas escenas en las que si hubiese hablado los hechos habrían sido mucho mejores para mí.

Por ejemplo, cuando tienes una buena idea de negocio a veces tú mismo no sabes que tan buena es y te da miedo dejarla salir por el temor a los juicios. Nuestra historia está plagada de rechazos que nos detienen.

Pero esa no es la realidad de los emprendedores de éxito. Puede ser la historia previa de sus vidas, pero no el presente. Para avanzar en tus proyectos debes animarte a exponer lo que piensas y has hecho, por varias razones.

Primero, porque de esa manera recibirás retroalimentaciones sobre lo que funciona y no funciona. En estos casos toma las críticas de manera reflexiva y autocrítica, pero sin restarle valor a lo que haces.

En esos comentarios seguramente encontrarás formas de mejorar tu propuesta, especialmente si haces las preguntas a los expertos que ya han recorrido tu camino y que pueden abonarte su experiencia con unos cuantos consejos.

De otro modo, si no muestras lo que haces no hay manera de venderlo.

Todo producto tiene un cliente que lo requiere: debes hablar con una y otra persona para encontrar el cliente adecuado antes de que la competencia lo haga y se quede con tus clientes y con tu dinero.

El miedo al fracaso

Es realmente difícil dejar de sentir miedo por el futuro. Nuestra sociedad nos educa para controlar la incertidumbre todo lo que sea posible.

Le tememos al futuro y a lo que pueda pasar mañana mismo.

Los noticieros de televisión son vistos por millones de personas que necesitan saber lo que está pasando para calmar su ansiedad sobre lo que vendrá en el futuro inmediato.

Además de ello, también nos enseñan a temerle al error. La equivocación es vista como un fracaso y no como una posibilidad de aprendizaje. El fracaso, a su vez, se asocia con los perdedores y con todo lo contrario al éxito, razones suficientes para tener un profundo miedo.

Si entendiéramos que el fracaso es una posibilidad real y permanente por la que pasamos casi sin excepción las personas, incluidas las exitosas, pensaríamos diferente.

Es frecuente que los grandes empresarios hayan tenido una o más bancarrotas y que les hayan rechazado muchas veces sus proyectos hasta que finalmente encuentran la manera de hacer surgir su emprendimiento.

De eso se trata: de la constancia y la creencia racional en que si lo que hacemos es bueno debemos mostrarlo e intentar que el proyecto llegue a buen fin, incluso si el resto del mundo no ve aún el potencial de tu idea.

Es lo que les ha sucedido a las personas que se han adelantado a su tiempo.

Los expertos recomiendan controlar el miedo al fracaso pensando en el ahora y no en el futuro.

Funciona porque el miedo y la ansiedad van juntos: si dejas de pensar en lo que pasará en el futuro y ocupas tu mente en lo que está sucediendo en el presente, no habrá mayor espacio para la ansiedad y, por lo tanto, tampoco para el miedo.

Adicionalmente, divide tus objetivos macro en pequeñas unidades que puedas controlar y lograr en corto tiempo (sin perder el horizonte, por supuesto).

Irás obteniendo satisfacciones que te dan seguridad sobre lo que estás haciendo y reemplazas las sensaciones negativas por sensaciones positivas que te fortalecen.

 

Barrera No 3: Darle El Control A La Culpa

El miedo lleva a la culpa

Igual que el miedo va de la mano con la ansiedad, la culpa se amarra al miedo.

Cuando dejamos de hacer lo que se supone debemos hacer para conseguir nuestros objetivos comerciales, nos llenamos de autorreproches.

Podemos pensar que no somos buenos, que en lugar de estar viendo televisión o perdiendo el tiempo deberíamos estar trabajando en el proyecto que no hicimos.

Esa sensación de responsabilidad por lo que dejamos de hacer se apodera de tu mente y te hunde en sentimientos que no ayudan mucho a solucionar el problema.

La culpa es un mecanismo que se usa desde nuestra infancia para evitar que hagamos cosas fuera de lo permitido. Está tan incrustada en nuestro ser que en la etapa adulta nos hace sentir que fallamos, que estamos perdiendo el tiempo y que no vamos para ningún lado.

Y Metes La Cabeza En La Arena

La culpa también puede llevarte a querer ocultar los hechos para no tener que verlos.

No piensas en ello, evitas el tema, te da ansiedad cuando te hablan al respecto e intentas por todos los medios que no se vea tu aparente falta.

También puedes perder el norte y falsear los hechos, o bien para seguir castigándote o bien para darte algo de tranquilidad con pequeñas mentiras: que no era una tarea fácil, que era imposible, que todo estaba en contra y otras muchas excusas.

Mejor Intenta Librarte De La Culpa

Paso 1. Reconoce la culpa

En todo proceso de cambio, lo primero será reconocer el problema.

Más allá de sentirnos mal por aquello que no hemos hecho, intenta reflexionar y poner en palabras esas sensaciones: ¿cuáles son las razones por las que eso te está generando culpa?

En este paso es importante ser honestos con nosotros mismos.

Para esconder el fracaso, estamos tan habituados a cerrarnos y negarlo que cuando nos los preguntan, incluso cuando nosotros mismos nos lo preguntamos, solemos automáticamente negar los hechos o minimizarlos.

Eliminando de tajo la posibilidad de identificar el error para posteriormente resolverlo.

Paso 2. La Técnica De Los Cinco Por Qué

Una alternativa es olvidarnos de las evasiones y preguntarnos directamente por qué está pasando algo.

Es una técnica empleada por el fundador de Toyota y le ha sido bastante útil para el manejo de su empresa.

Si le ha funcionado a él, tal vez te pueda servir a ti.

Para aplicar la técnica simplemente plantéate la pregunta clave de por qué no has iniciado con el proyecto que tienes pendiente (por ejemplo: ¿por qué no has iniciado tu propio negocio?)

Ante la respuesta vuelve a hacer la pregunta del por qué: supongamos que la respuesta a la primera pregunta fue “porque no has tenido tiempo para sentarte a pensarlo”.

Supongamos que en este segundo caso la respuesta es que en la noche llegas cansado y te dedicas a ver televisión.

El procedimiento continúa y se supone que hacia la quinta respuesta finalmente llegarás a la causa original de tu problema.

Es una técnica que parece elemental pero, vista en el fondo, es la base de las estrategias que usan las empresas para identificar las causas de las situaciones de conflicto.

Paso 3. Toma Nota De Todo

No sobre cargues tu mente dándole todo el trabajo de registrar los hechos. Tú concéntrate en las respuestas a las preguntas y entre tanto registra todo lo que se te ha ocurrido al respecto.

Toma nota incluso de aquellas cosas que no se pronuncian pero que estás pensando. Tal vez allí esté la clave de todo.

El ejercicio de escribir toda la información te permitirá mantener los datos visibles para que posteriormente los analices con toda calma.

Esto te permitirá extraer el problema de tu cabeza y hacerlo visible para ti y para las personas que quieras consultar para apoyarte en el análisis de los hechos.

Otra cosa que puedes hacer es dibujar gráficas, figuras o imágenes en las que representes las respuestas y sus relaciones. Si eres más visual esta será una buena estrategia para establecer las relaciones entre los hechos y llegar a las últimas causas: esto justamente es lo que debes combatir.

Paso 4. Actuar

No te vayas de inmediato a la acción. Es uno de los errores más típicos.

Es mejor dedicar algo de tiempo a reflexionar y pensar todo muy bien antes de ejecutar algún plan. Deja que las ideas se vayan esclareciendo.

Una vez tengas el plan inicial, verás que comienzas a atar cabos y encontrar herramientas o estrategias complementarias para afinar aún más tu proyecto. Si das algo de espacio para que esto suceda tendrás menor probabilidad de que las cosas salgan diferente a lo planeado.

Adicionalmente, las decisiones hay que tomarlas en frío. Si das unos pocos días, con fecha definida, permitirás que las emociones ser calmen e influyan en menor medida en la decisión.

Podrás entonces definir mejor todo lo que harás, pensando con la cabeza y no con el deseo.

Plan Para Tener Éxito En La Vida

Ahora que hemos revisado las cosas que te pueden dificultar obtener éxito, veamos lo que tienes a favor: un plan de tres pasos que puedes poner en práctica para mejorar tus posibilidades.

Paso 1. Fíjate Un Objetivo SMART

Al comienzo del año es usual que nos pongamos grandes metas.

El final de año nos lleva a balances y resalta aquellas cosas que no hemos cumplido. Luego, es natural que nos fijemos la idea de ir al gimnasio, terminar el proyecto pendiente e iniciar aquello que has pospuesto desde hace tiempo.

Si lo defines en términos tan globales como “bajar de peso”, “estudiar” o “iniciar la empresa” será difícil que lo lleves a la práctica porque allí no hay un plan real.

Es tan solo una declaración de interés que no conlleva a mucho, a menos que conviertas esa manifestación en un plan de acción con objetivos bien definidos a corto, mediano y largo plazo.

Adicionalmente, debes plantearte un espacio, condiciones de tiempo y mecanismos a través de los cuales monitorear y evaluar el logro de estos objetivos. Necesitas objetivos SMART.

Lee nuestra guía sobre los objetivos SMART

Elementos De Los Objetivos Smart

SMART, que significa inteligente en inglés como seguramente ya lo sabes, es el acrónimo de Specific (Específico), Meausurable (Medible), Attainable (Alcanzable), Relevant (Relevante) y Time-related (Con tiempo determinado).

Puedes usar esta metodología proponiendo preguntas para cada uno de estos elementos:

  • Específico: ¿qué lograrás con este objetivo? ¿qué estás buscando exactamente? ¿qué quieres obtener?
  • Medible: ¿cómo verificarás el grado de logro de los objetivos? ¿qué tipo de instrumentos usarás para medir? ¿qué medirás: cuáles son los atributos o variables que puedes medir para verificar el cumplimiento del objetivo?
  • Alcanzable: ¿cuentas con los recursos para lograrlo? ¿qué tipo de recursos requieres?
  • Relevante: ¿los objetivos son relevantes para tu empresa? ¿por qué lo haces? ¿para qué te servirá?
  • Con tiempo determinado: ¿cuál es la fecha límite? ¿cuáles son las fechas intermedias clave?

Si te haces esas preguntas, seguramente el planteamiento de tu objetivo cambiará. Por ejemplo, en primera instancia el deseo puede ser:

“Hacer actividad física”.

Utilizando la metodología podría ser:

“Montar en bicicleta 3 veces por semana, de 7 a 8 de la mañana, antes de ir al trabajo”.

Seguimiento De Los Objetivos Smart

Es necesario definir estos objetivos SMART, pero no es suficiente.

Para asegurarte de que lo que has puesto en letras se convierta en un hecho, debes idear y aplicar un sistema de seguimiento a dichos objetivos.

El seguimiento puedes hacerlo de manera manual o a través de algún software especializado.

Si lo haces de manera manual puedes hacer una tabla en la que registres los objetivos, los indicadores de logro, los resultados de las mediciones, los posibles problemas y las medidas tendientes a solucionarlos.

Si lo haces con algún programa, el trabajo es más simple.

Basta con digitar los datos y el programa te ayudará a crear y seguir el cumplimiento de los objetivos definidos.

Programas como TribeScale, de distribución gratuita, te permiten programar el sistema para que periódicamente te solicite información sobre los avances y ventas, y puedes registrar datos numéricos, porcentuales o incluso de estado positivo o negativo de cumplimiento.

Paso 2: Encuentra Un Mentor

No necesitas saberlo todo. No puedes saberlo todo. Para proseguir con tu sueño la asesoría es una buena estrategia.

Contar con personas que han superado con éxito experiencias semejantes a la que pretendes iniciar te permitirá tener al lado una valiosa fuente de información.

En el mercado encontrarás cientos de personas cuyo negocio es justamente el de asesorar a emprendedores en la planeación, ejecución y seguimiento de propuestas de negocios.

Si bien no podemos decir que todos sean malos, si podemos afirmar que la mayoría de ellos manejan estrategias comunes, semejantes a las que encuentras en los libros y en internet.

Luego, la selección de la persona ideal es un punto relevante.

Busca personas de referencia, a los expertos reconocidos en el área que además de hacer sugerencias a otros tengan en su expediente resultados propios que mostrar para ser creíbles como asesores para empresarios exitosos.

Dado que se trata de experticia en los negocios y en proyectos de vida, pesará más su sabiduría como persona para orientarte que los títulos y el programa que publique.

Junto con ello, es deseable que ese asesor cuente con tiempo para ti.

La mayoría de los asesores de máximo nivel parecen inalcanzables. Eres un desconocido para ellos y, visto desde fuera, no habría mayores razones para que dejara de hacer dinero para dedicarte tiempo y ayudarte a ser exitoso en un negocio.

Por ello, necesitas una buena estrategia con la que tu comunicación sea lo suficientemente convincente para que esa persona acceda a ser tu mentor.

Llama su atención

La vía más fácil para acceder a una persona es su correo electrónico.

No obstante, hay un gran problema: seguramente recibirá una gran multitud de correos y el tuyo debe resaltar para que decida abrirlo y escucharte.

El tema del correo o subject debe ser singular y poderoso para diferenciarte desde el comienzo.

La mayoría de personas, especialmente si parte de su trabajo es tener figuración pública, responden bien a halagos sinceros respecto a su trabajo, su sitio o sobre lo que te ha ayudado leerlo y seguir sus recomendaciones.

Al darles esta información, estableces una relación afectiva y estarán predispuestos a seguirte dando sugerencias.

No es aún momento de pedir algo. En su lugar, es preferible que des algo a esa persona para que comprenda la situación como de mutuo beneficio.

Ahora Despierta Su Interés

Para que consigas que ese mentor en el que te has fijado sea tu aliado, despierta su interés y satisface sus expectativas.

Para lograrlo, usa las herramientas de la comunicación: escucha y genera un contexto común.

Lo primero es escuchar e informarte de lo que está alrededor de esa figura.

Averigua qué ha hecho, cuáles son los frentes en los que está trabajando y qué le interesa. Esta información te permitirá establecer una conversación significativa en la que ese interlocutor se sienta escuchado.

Es particularmente relevante que encuentres rápidamente un tema común en el que se sientan cómodos y que casi con seguridad estará relacionado con el área de tu emprendimiento.

Cumplida esta fase previa, cuando tu futuro mentor ya sabe algo de ti y está interesado, puedes lanzarte a hacerle una propuesta que sea de su interés.

Por ejemplo, si sabes que está buscando un empleado en tu rama, una buena forma de aprender será trabajar directamente a su lado, para lo que puedes ofrecer tus servicios.

En los mensajes debes ser hábil para mostrar que satisfaces sus necesidades  y que se trata de una relación de mutuo beneficio.

Termina Haciendo Una Propuesta Indeclinable

Con tu futuro mentor estarás haciendo una negociación.

Anticípate a las posibles respuestas y prepara una solución alternativa para cada una de ellas. Dado que has investigado sobre él, sabrás en general cómo piensa, qué le gusta y qué necesita.

Puedes basarte en esto para hacerle una propuesta a través de otro medio complementario como Skype u otra plataforma de videollamada, de manera que te vayas acercando progresivamente a esa persona.

Una buena opción es proponerle desarrollar un proyecto en el que tú recibirás principalmente experiencia y conocimiento, mientras que el tutor pone en ejecución una propuesta para la que antes no había tenido tiempo o posibilidades.

La remuneración económica no será lo prioritario en esta situación: lo que debe importarte es el aprendizaje.

El dinero vendrá luego cuando capitalices la experiencia. Asegúrate que tu mentor sepa que ese es tu interés principal.

Otro elemento a tener en cuenta es el respeto por el otro y por su tiempo.

Así, preguntas cuyas respuestas están en la red no son para hacerle al experto: optimiza el tiempo que pasan juntos para observar y preguntar por situaciones de fondo y complejidad, por aquello asuntos en los que el criterio comercial y personal es el factor determinante.

Si ya en el trabajo con el mentor te percatas de que las cosas no funcionan para ti porque no recibes la experiencia deseada, verifica que tu percepción es pertinente y, en caso afirmativo, no temas hablar con tu mentor para dar fin al trato o renegociar las condiciones.

Lo que nunca debes hacer es irte y dejar las cosas a medias. Se puede entender que un trabajo no sea para ti, pero tu responsabilidad debe estar a toda prueba.

Si piensas en el tiempo que te exigirá trabajar para el mentor o participar en uno de sus proyectos, puedes sentir que estás perdiendo dinero. Ese sería un error porque no estarías viendo las cosas a largo plazo.

El tiempo que inviertes con un mentor será de amplios aprendizajes que no obtienes en otras partes. A largo plazo la aplicación de estos conocimientos te ahorrará tiempo y dinero, por lo que es una ganancia, sin lugar a dudas.

Paso 3. Aplica lo aprendido

La cultura del atajo te puede llevar más rápido pero no te aporta el conocimiento para resolver los problemas que tendrás que enfrentar cuando estés arriba.

Ocurre lo mismo que con cualquier profesión: si no has estudiado y aprendido lo suficiente no podrás actuar como un experto.

Esa experticia no se aprende rápidamente ni de manera fácil. Te exigirá tiempo, dedicación y una mente centrada en el proyecto por años.

Quienes optan por saltar pasos tendrán serias dificultades para responder de manera efectiva a las necesidades de su emprendimiento y, en consecuencia, les será mucho más difícil tener resultados a largo plazo.

Salvo extraños casos, el atajo no es la fuente del aprendizaje.

Genera Alto Impacto

La ayuda de un mentor te permitirá ver con mayor claridad y amplitud el panorama de tu negocio.

También te dará un criterio más sólido para tomar las decisiones y la experiencia para conocer bien cada uno de los elementos del trabajo, especialmente aquellos que hacen la diferencia entre un buen producto o servicio y uno de alto impacto.

Si eres bueno en lo que haces, seguramente puedes dedicar, por ejemplo, un par de horas para escribir una entrada de blog. Ya teniendo un público cautivo, y una reputación, tus lectores tenderán a leerlo porque es tuyo.

Ese mismo escrito, dedicándole mucho más tiempo para la investigación, pensando cómo escribirlo de tal manera que impacte más en los lectores,  seguramente te dará un número mucho mayor de  recomendaciones positivas.

De lo que se trata entonces, es de poner el sello en cada una de las cosas que haces para que lo que sale de ti sea absolutamente bueno:

Eso repercutirá en tu nombre, en tu posicionamiento, en tus seguidores y en el dinero que saquen de su cuenta para comprarte lo que vendes.

Limita Al Mínimo Los Proyectos Pendientes

Si tienes muchas puertas abiertas y debes atender a todas de manera simultánea, tu efectividad será muy baja y tu capacidad de aprendizaje igualmente estará dividida, perdiendo la oportunidad para aprovechar al máximo la experiencia y las enseñanzas de tu mentor.

Por ello es necesario que cierres los proyectos estableciendo jerarquías de intereses.

En la medida en que tengas claro qué es lo que quieres, te será más fácil dar la vuelta para abandonar algunos proyectos o dejarlos cerrados para otro momento y concentrarte en lo que tiene más potencial.

Dado que los recursos son limitados, incluyendo nuestros propios recursos personales, debes elegir en qué gastar tus cartuchos.

Sal De Tu Zona De Confort

Por si aún te quedan dudas, quiero decirte muy claramente que ni la felicidad ni el éxito suelen encontrarse en lo fácil.

Muchas personas se pueden sentir cómodas en trabajos de bajo perfil y mediana remuneración, y es totalmente válido.

Pero si eres un emprendedor con altos intereses y con la motivación al éxito empresarial, tendrás que arriesgarte a salir de lo fácil y conocido para esforzarte, pensar, crear y a veces sufrir mientras gestas tus proyectos.

Prepárate Para Los Imprevistos

El aprendizaje no es camino de una sola vía, libre de inconvenientes.

Justamente en el proceso de aprendizaje cometerás errores y tendrás que hacer frente a situaciones que no estaban previstas y que te pueden generar altas pérdidas.

Esa es una de las poderosas razones para aprender con un mentor antes de arriesgarlo todo sin la experiencia y el bagaje conceptual necesario para tener éxito en los negocios.

La otra vía para afrontar adecuadamente estas situaciones adversas es la de prepararte como individuo para ser flexible, tolerante, resistente, perseverante, asertivo y racional, facultades que facilitaran la comunicación, la comprensión y la posible solución de las situación de conflicto.

Sin estas valiosas herramientas te será difícil llegar y mantenerte en la cima.

Junto con estas cualidades personales, aprender a escuchar es determinante.

En la medida en que logres dejar de hablar para oír mejor, con mayor profundidad y respeto a los otros, entenderás diferentes puntos de vista y tendrás información para responder de manera efectiva a los problemas.

Controla el uso de tu tiempo

Para ser exitoso, es prioritario que hagas el mejor uso posible del tiempo libre con el que cuentas.

Si eres como la mayoría de personas, deberás responder por un trabajo de tiempo completo para cubrir tus gastos mensuales. Si eres afortunado y cuentas con el respaldo para dedicarte de lleno a tu proyecto, igual deberás asegurarte de que el día no se vaya sin avanzar en tu empresa.

Uno de los principales enemigos de tu éxito comercial será la televisión.

Si le dedicas horas diarias, estás perdiendo un tiempo importante para desarrollar todo lo que implica un proyecto de mercadeo digital.

Llevo algunos años sin ver televisión y eso me ha permitido dedicar un tiempo importante a la lectura y a la revisión de información valiosa en internet.

Mejor aún: no me ha hecho falta. Si sumas la cantidad de horas que se pierden viendo televisión te darás cuenta de que el no tener tiempo para el proyecto es una excusa o un problema de planeación.

Otras actividades semejantes como el cine, los amigos, el licor, las fiestas y las reuniones deberán hacerse a un lado si realmente has entendido que lograr el éxito en tus proyectos comerciales.

Es una labor de tiempo completo y que tendrás pocas posibilidades de lograrlo si le dedicas tiempo a otras cosas que para el momento, y para el proyecto, no son sustanciales.

No se trata de alejarse de la familia, de los amigos y de la ciudad, porque son un soporte emocional fundamental para que puedas resistir el peso de abrir un negocio. Pero lo que sí debes hacer es limitar los ratos de esparcimiento.

Otra causa de pérdida de tiempo es el teléfono.

Las llamadas, el chat e internet interrumpen permanentemente y no te dejan concentrarte ni ser eficiente en lo que haces: tardas mucho más tiempo en hacer las cosas y no te quedan igual de bien que si les prestaras toda tu atención.

El autocontrol es necesario, pero mientras lo adquieres (es un trabajo progresivo que te llevará tiempo) puedes valerte de ayudas externas tales como Forrest, una aplicación diseñada para ampliar los tiempos de trabajo sin que el teléfono interrumpa.

Abre tu mente

El éxito se consigue cuando puedes ver más allá que los demás; cuando encuentras oportunidades de negocio en los espacios en los que otros no lo ven.

Para lograrlo, debes ser lo suficientemente inteligente para ver el mundo desde diferentes perspectivas y no solo desde la tuya.

Eso te permitirá tender una panorámica más amplia de las personas y del mundo, comprensión que te será útil cuando planees la actividad comercial, porque en la medida en que conozcas a tus clientes y los escuches podrás ofrecerles lo que necesitan.

Esto nos lleva a otro punto relevante: habla menos y escucha más.

Un buen emprendedor no es el que habla sin parar y rodea al cliente de tanta información y presión que lo lleva a la desesperación, bien para que salga corriendo o bien para que acceda al acoso.

Quienes realmente sobresalen son quienes logran interpretar el mundo de los clientes para crear aquello que requieren, además de hacerlos sentir respetados, escuchados y comprendidos.

Más que una venta, con escuchar habrás ganado un cliente asiduo que confía en ti.

Motívate Y Disfruta Tu Trabajo

La motivación intrínseca (la que proviene de tus propios intereses y beneficios), junto con la motivación por el aprendizaje y por los nuevos retos será fundamentales para que tu proyecto pase de ser un sueño a una experiencia exitosa.

Para mantener la motivación debes tener claro que se trata de una maratón y no una carrera corta de velocidad.

El concentrarte en lo que haces te ayudará a disfrutarlo y a ser feliz haciéndolo.

De esa manera estarás cerca de ser exitoso: feliz, haciendo lo que te gusta, aprendiendo en el proceso y con la expectativa de ir por un camino más seguro para obtener los resultados esperados.

 

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