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Sobre qué escribir: qué hacer cuando no surgen las ideas para escribir

Los bloqueos en la escritura son frecuentes.

En ocasiones son producto de muchas ideas entre las que te cuesta trabajo decidir cuál es la más adecuada. En otros casos es lo contrario: no hay ideas y podemos pasar mucho tiempo muerto frente al computador sin lograr avanzar en el texto.

Cuando no surgen las ideas, es probable que la causa sea falta de preparación y planeación de la historia. Al igual que cualquier otro proyecto, antes de escribir cualquier cosa,  debes establecer los elementos de base para su construcción.

Debes planear los cimientos, los personajes y las imágenes que les venderás a tus lectores para cautivarlos y obligarlos a seguir todas las páginas. Cuando no pasas de unas pocas palabras y no surgen las ideas, debes sentarte a plantear los personajes, el conflicto, el espacio y las imágenes de tu historia.

Lo mismo si se trata de un escrito académico: debes planear los objetivos, los elementos clave y la manera en que los expondrás. Todo ello implica planeación; y se hace antes de sentarte a escribir el texto.

Aunque ya tengas hecha la planeación, en el momento de la elaboración de la historia pueden surgir momentos de tensión emocional porque no encuentras la salida o porque no aparece aquella frase que te permita continuar el relato.

Te mostraré algunas sencillas estrategias usadas por los escritores para disminuir el estrés y encontrar salidas creativas que den lugar a la continuación de la historia.

1.-No Te Quedes Esperando La Musa

La musa un otro mito urbano que puede hacerte perder mucho tiempo si te quedas esperándola. Mejor ponte cómodo en una silla; con muchos cojines debajo porque puede ser un muy muy largo periodo de espera.

Si prefieres una solución de verdad, enfócate en comprender qué es lo que está pasando. Los bloqueos son normales y usuales en todo tipo de actividad, pero con mayor frecuencia en tareas que impliquen trabajo intelectual y creatividad.

Si piensas en alguien que esté haciendo un proyecto, que debe tomar decisiones, en un cocinero que debe preparar un menú para una ceremonia especial o en cualquiera otro que tenga que unir cabos para armar estructuras, verás que en todos esos casos se pueden presentar bloqueos.

Así, es normal que haya momentos en los que no sabes cómo continuar porque es una labor que exige estudio, análisis, decisiones, revisión de posibilidades, creación de nuevas ideas, y todo ello solo surge como parte de un proceso no lineal.

Nada te garantiza que hoy mismo y ahora surja la idea. Puede que aparezca pronto, pero tal vez no sea la idea que buscabas. Es algo que no es predecible por lo que no debes forzar las cosas.

Por supuesto, eso no es excusa para que después de días y días te atrases y no cumplas con tu editor. Una cosa es un bloqueo permanente y otra, los problemas de disciplina y autocontrol.

Las ideas hay que buscarlas, pero a veces la presión no es la mejor medida. Hay que dar tiempo y ver nuevas cosas para que los puntos de vista giren y encuentres otras maneras de resolver las situaciones de la trama.

Mejor será tomarte un tiempo, leer algo, caminar, ir a un nuevo sitio, ir a un museo, charlar con alguien, lavar los trastos, correr o cualquier otra actividad que te oxigene, no te exija mentalmente, te relaje y baje los niveles de tensión, además de dar libertad para pensar en otras cosas.

Incluso en esos momentos, tu mente estará trabajando en segundo plano en la solución para tu escrito, y  verás que a veces mirando el perro con corbatín que pasa o cualquier otra cosa aparentemente sin importancia, salta la alegre idea sin que te lo esperes.

No es generación espontánea: surge como producto de un proceso prolongado al que le diste tiempo.

2.- No Lo Dejes Para Mañana

Decir que lo harás mañana es decirte mentiras y suponer que no vas a escribir ahora pero que seguro lo harás más tarde.

Y te lo vuelves a decir luego, y así una y otra vez hasta que dejas todo para el último momento o simplemente ya no hay momento para escribir y no lo haces, como ocurre con muchos proyectos de escritura.

Cuando hablo con la gente y les digo que soy escritor, muchos me dicen que también han querido ser escritores, que iniciaron un proyecto y tienen algunas hojas escritas y que les gustaría ´”algún día” terminarlo.

}La diferencia entre los que quieren ser escritores y los escritores, es que los escritores escriben.

Y para escribir necesitas hacer un plan de trabajo, primero.

Segundo, debes cumplirlo.

Si escribir es importante para ti, sé respetuoso con tu trabajo y cumple con los compromisos de tiempo que le has asignado (porque debes definir en tu agenda diaria el tiempo de escritura).

Al comienzo será más complicado, pero verás que aquello de que un hábito se adquiere con la práctica no es un mito. Lo que sí te ocurrirá es que habrá momentos en los que te sientas enfrascado.

Cuando eso suceda, usa el tiempo de la escritura para delinear o perfeccionar el plan, para buscar nuevas fuentes de ideas o cosas relacionadas con tu proyecto de escritor. De esa manera estarás trabajando en la escritura y sentirás que avanzas.

Lee nuestra guía sobre cómo escribir la primera entrada de tu blog rápido y fácil

3.- Usa La Técnica De Pomodoro

Para escribir necesitas disciplina. Escribir cuando venga la inspiración y cuando los astros se alineen estará bien si tu propósito es digitar algunas líneas y guardarlas en tu computador, siendo el único objetivo el de disfrutar esas líneas después cuando te acuerdes.

Pero si tu propósito es escribir profesionalmente, necesitas un horario, disciplina y productos.

Si revisas la historia de los grandes escritores, por más bohemios que fuesen, tenían un horario de trabajo que cumplían escrupulosamente y que en la mayoría de los casos era la prioridad y no se interrumpia salvo casos excepcionales.

La dificultad estriba en que no es fácil adquirir ese autocontrol para ser el propio jefe que te está presionando para que entregues el texto terminado.

Tampoco es fácil cumplir un horario laboral y estar ocho horas al día escribiendo. Claro que escribir es un arte; pero el arte también es trabajo ceñido a jornadas laborales.

Dado que nuestra capacidad de atención es limitada y escribir genera desgaste mental y emocional, puedes empezar aplicando la técnica Pomodoro.

Consiste en que trabajas durante 20 minutos y descansas otros 5 minutos. Repites una sesión de trabajo de 20 minutos y 5 de descanso. Cuando llegues al cuarto ciclo, tomas un descanso prolongado de 15 a 20 minutos.

En los primeros días puedes hacerlo una vez y vas aumentando progresivamente los tiempos de trabajo; pronto verás que si lo sigues, tu capacidad de concentración y producción escritural se ampliará ostensiblemente.

Esta técnica se basa en hallazgos de hace décadas de las neurociencias: los tiempos de atención en los humanos suelen estar entre los 20 y 40 minutos, luego de los cuales hay un bache en el que pierdes el control del flujo atencional por algunos minutos, hasta que recuperas tu capacidad para fijar nuevamente la atención.

Trabajar y descansar funciona tanto para adquirir disciplina como para producir, descansar y tener espacio para nuevas ideas.

4.- Planea antes de sentarte a escribir

Esto ya lo había mencionado, pero quiero retomarlo porque es de la mayor importancia.

Contrario a lo que se tiende a creer, sentarse a escribir no es el momento para generar las ideas, la estructura, los elementos, y en general todos los contenidos de la historia. No. Eso se hace antes de sentarte frente al computador.

Lo que haces cuando estás en el teclado, es dejar que lo que ya está dibujado en tu mente cobre forma.

Lo que te estoy recalcando es que durante el día sigues pensando en tu escrito.

Le das vueltas en la cabeza a veces siendo consciente de ello, en la mayoría de casos sin darte cuenta. Como una máquina de palabras que todo el día estás procesando información en función de lo que pueda ser útil para tu proyecto.

Nuestra mente funciona de tal manera que cuando estamos haciendo una labor que no implica mayor esfuerzo mental (porque es algo que ya sabemos hacer o porque es una labor práctica, por ejemplo) en segundo plano estamos procesando otra tarea que nos motive.

Es importante que siempre tengas una libreta o algo en que tomar notas.

Yo prefiero tener lápiz y papel porque es más cómodo escribir en este soporte que en el teléfono, aunque el teléfono a veces nos saca de aprietos y nos permite tomar nota de esas frases antes de que se vayan. Porque se van si no las tomas tan pronto pasan por tu vista.

De cualquier manera, debes ir dando forma y contenido a las ideas para que cuando te sientes a escribir ya sepas qué vas a escribir y se trate simplemente de jugar con las palabras para darles la forma final que tu texto les exige.

Lee también nuestra guía sobre cómo tener ideas para escribir en tu blog

5.- El Dilema Del Escritor

Escribir es un trabajo solitario.

Es arduo; te exprime la cabeza y el corazón; genera ansiedad por vivir la historia que contamos y también por la responsabilidad de crearla. Hay varias razones por las que la escritura genera vaivenes emocionales difíciles de manejar.

Lo primero es saber que a todos nos pasa, que por fuerte que sea, es normal y parte de la vida del escritor.

Cuando surjan esos momentos, será útil que aprendas a identificar su causa.

Puedes sentirte abrumado con la historia, comprometido con los personajes, saturado, cansado de estar solo escribiendo, agotado por falta de sueño o inadecuada alimentación, exasperado por cosas de la vida diaria o muchas otras razones.

Las causas son muchas, por lo que no podemos hablar de soluciones generales. Lo que sí te puedo decir es que la misma identificación de la causa genera mejoría.

Luego vendrá el proceso de analizar las posibles soluciones: solo ten en cuenta que escribir puede ser una labor relajante que te llene de energía y vida.

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